Manos Unidas ha elegido la lucha contra las desigualdades de la mujer como eje central de su campaña para 2019, con la que conmemora el 60 aniversario de su fundación como asociación de la Iglesia Católica para la ayuda, promoción y desarrollo de los países del tercer mundo. Para dar a conocer esta campaña en Ibiza, la misionera franciscana Guadalupe Josefina Zúñiga Orozco impartió, el miércoles 6 de febrero, en el Club Diario de Ibiza la conferencia titulada ‘La mujer del siglo XXI, ni independiente, ni segura ni con voz’.

Esta religiosa mexicana conoce de primera mano las condiciones que sufren las subsaharianas que tratan de llegar a Europa y que se esconden en las montañas de Nador, una ciudad marroquí cercana a la frontera española en Melilla. La misión que lleva a cabo Manos Unidas en esta ciudad se dedica a «ayudar a que estos migrantes tengan las mejores condiciones de vida, ofreciéndoles kits de frío», así como facilitar asistencia médica «porque algunos llegan muy enfermos para pasar a España, porque saben que aquí les pueden curar».

Sin embargo, «hay gente que muere en la montaña, porque están tan cansados y en tan malas condiciones que no aguantan hasta pasar a España». «Muchos llegan con tuberculosis o enfermedades terminales», relata la religiosa, que también está licenciada en Trabajo Médico-Social.

«Hay gente que muere en la montaña, porque están tan cansados y en tan malas condiciones que no aguantan hasta pasar a España»

Zúñiga llegó a Marruecos en 1984, pero volvió a México en 2002 para dirigir un asilo de ancianas durante diez años. Tras volver al país magrebí, en 2015 fue nombrada responsable de la casa de acogida de población migrante vulnerable, donde atiende a «muchas mujeres embarazadas que intentan entrar en España para dar a luz».

«La mayor parte de los migrantes que llegan son hombres de entre 12 y 25 años, con muchos menores no acompañados», pero «las mujeres necesitan más ayuda porque tienen que pasar por muchos peligros y sufrir mucha violencia y enfermedades», relata la misionera. «Hay mucho que desear todavía para que la mujer sea tratada con dignidad y respeto en todos los países del mundo», lamenta, además de que «hay mucha desigualdad». «Mientras unas luchan por defender su cuerpo para no tener embarazos, otras luchan para poder estar embarazadas dignamente», apunta la religiosa.

La conferencia se celebró en el auditorio del Club Diario de Ibiza

La situación en Nador se ha agravado porque «es el flujo obligatorio para ir Europa después de que cerraran el paso en Italia, Libia y otros países», sobre todo cuando pasa el frío de invierno las barcas vuelven a salir al mar. Así, la misionera y los equipos de ayuda humanitaria pueden atender «a los migrantes de los campamentos donde se permite entrar, pero con otros nos entrevistamos en puntos de encuentro para ver si necesitan medicinas, van a dar a luz o hay que trasladarles a algún centro sanitario», explica. «Todas estas personas no emigran porque quieran aventura, sino porque tienen necesidad», sentencia Zúñiga.