Premio a Merche Chapí, una vida volcada en el teatro

La directora y profesora de teatro Merche Chapí recibe el Premio 8 de Marzo que otorga la Associació de Dones Progressistes

Merche Chapí Orrico recibió ayer el Premi 8 de Març que otorga la Associació de Dones Progressistes a una figura femenina destacada para que sirva de referente o inspiración. Ella se mostró muy agradecida y «abrumada» ante los elogios, después de que la consellera de Cultura del Govern balear, Fanny Tur, cerrara su intervención con la frase «Merche, lo tuyo es puro teatro».

Chapí llegó al acto, que se celebró en el Club Diario de Ibiza, junto a su hermano Miguel y a su pareja, Miquel Ramon. Ella saludaba a sus amigos y a personajes relevantes de la cultura o la política, como la consellera balear de Cultura Fanny Tur, Àngels Escandell, el alcalde de Ibiza Rafa Ruiz, la consellera de Presidencia del Govern Pilar Costa o Maribel Torres. Ramon fumaba fuera y recordaba cuando conoció a la que ha sido su compañera vital tantos años. «Después de la escuela Blat unos compañeros y yo fuimos a buscarla para que nos ayudase a montar un grupo de teatro de adultos y yo actué en algunas de esas primeras obras», explica Ramon. Ese grupo acabaría convirtiéndose en el Grup Amateur de Teatro (GAT), donde ha dirigido a multitud de actores desde 1971.

Otro de los integrantes del GAT, Juanjo Roig, la define así: «Todo lo que sé de teatro, lo sé por ella. No solo ha sido mi directora, ha sido profesora en el teatro y en la vida y una amiga desde el primer momento».

Merche Chapí, tras recibir el reconocimiento en el Club Diario de Ibiza

Miquel Ramon también define a su mujer con claridad: «Es muy apasionada, pero al mismo tiempo, muy rigurosa. Cuando prepara una obra no solo estudia la obra, sino que investiga la época y la vida del autor», y en relación a sus respectivas ocupaciones y su vida en común explica: «Nos hemos aguantado mutuamente. Ella aguantó mi dedicación política muchos años, que cuando estuve en el Parlament no estaba mucho en casa. Y ella, tuvo una época en la que estrenaba hasta cuatro obras al año, cuando llegaba a las tantas. Ahora ya no pero entonces le dedicaba muchas horas».

Y llegó el momento de empezar el acto. Chapí y Ramon entran juntos y conversan antes de separarse. Ella sube al escenario junto a Beatriz Torreblanca, presidenta de la Associació de Dones Progressistes y su hermano, Miguel Chapí, mientras que Ramon ocupa su lugar entre el público.

Torreblanca abre el acto haciendo una pequeña biografía de la directora de teatro nacida en Paterna el 1 de marzo de 1939, por lo que hace pocos días que cumplió 80 años.

Según esa biografía, nacida en una familia muy ligada a la cultura, –su bisabuelo es Ruperto Chapí uno de los compositores referentes de la zarzuela española– la muerte de su padre fue un gran trastorno en su vida que la llevó a vivir a ella, su madre y hermanos con los abuelos maternos. Éstos consideraban que una mujer no debía cursar estudios superiores ni trabajar. Ello fue haciendo crecer una gran frustración en Chapí, que no pudo tener la educación que deseaba. Pero a los 18 años, pese a la prohibición de su abuelo (que Miguel Chapí comparó con el personaje de la revista El Jueves, ‘Martínez el facha’), consiguió un trabajo en una tienda de discos y a los cuatro meses ya era encargada. Tienda en la que acabaría siendo una referencia para las búsquedas de los locutores de radio del lugar.

A los 20 años se afilió al Partido Comunista de Valencia y a los 22 empezó en el teatro. Su maestro fue Antonio Díaz Zamora, todo un referente en las tablas valencianas. Con él probó como actriz pero no le convenció, así que se encaminó hacia la dirección. Fue ayudante de Zamora varios años.

En 1966 vino por primera vez a Ibiza, isla de la que se enamoró y a la que se propuso volver. Lo hizo dos años después, en 1968, y entró a trabajar en la escuela Blat.

En 1971 fundó el GAT y diez años después la escuela de teatro. Y desde entonces no ha parado. De hecho, Torreblanca en su relato de la vida de Chapí afirmó: «Ella no se plantea parar, porque el teatro es su motor… Vive el teatro con tal intensidad que lleva mal cuando le dicen que hay vida más allá».

Tras Torreblanca llegó el turno de Miguel Chapí, su hermano. En cuanto a su infancia dijo: «Ella cuidaba de nosotros. Yo tenía 6, mi hermano 4 y ella solo tenía 13 años. Y le dábamos disgustos, como aquella vez que nos escapamos del parque en el que estábamos… Pero nos ponía firmes gritándonos: ‘Cretinazos’». Y en cuanto al teatro relató: «De pequeños a ella le gustaba jugar a que se moría. Se tumbaba en la cama y fingía que agonizaba y nos montaba unas historias tremendas, así que cuando vi que se dedicaba al teatro, pensé que estaba cantado». Miguel Chapí recordó otra faceta de su hermana, su falta de ambición por el dinero. «Tuvo muchas ofertas para dedicarse al teatro profesional, pero a ella no le interesaba y decía que la mayor motivación era la libertad», explicó.

El acto continuó con la intervención de Àngels Escandell, que leyó tres poemas de una de las poetisas favoritas de Chapí, la cubana Carilda Oliver. Escandell ,como amiga y actriz a las órdenes de Chapí, explicó: «Es una persona con mucha pasión en todo lo que hace. Y va a por todas siempre. En cuanto a la dirección hay que decir que es muy paciente con el trabajo de los actores». Y entonces subió Fanny Tur. «Hay mujeres valientes, mujeres con talento y mujeres comprometidas. Merche es estas tres cosas. Cuando ella es visible nos da visibilidad a todas» y añadió: «Es un ejemplo de cómo escribir la historia de tu vida cuando han estado preparándote otra».

Finalmente, intervino la propia Chapí. Antes de subir al escenario aclaraba que estaba «encantada» de recibir este reconocimiento. «Podría decir que no pero mentiría. Es muy bonito que te reconozcan así». Ya sobre el escenario se confesó «abrumada». «La gente del teatro es muy vulnerable. Parecemos prepotentes, lo cual es necesario porque debemos salir con confianza, pero somos muy vulnerables y estas cosas son muy importantes para seguir. Estoy muy feliz. Gracias a todos», concluyó.

Numerosos amigos, familiares y compañeros acudieron a la entrega del premio 8 de marzo